En Palacio Nacional no cayó nada bien el desplante político de la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas. En el peor momento de ...
En Palacio Nacional no cayó nada bien el desplante político de la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas. En el peor momento de la relación bilateral entre México y Estados Unidos, la presidenta municipal decidió hacer exactamente lo contrario al mensaje de prudencia, disciplina y soberanía que ha marcado la línea de la presidenta Claudia Sheinbaum y de Morena.
Mientras el Gobierno de México enfrenta una nueva ofensiva política y mediática desde Estados Unidos, con señalamientos, filtraciones y versiones periodísticas sobre presuntas investigaciones a figuras del oficialismo, Canturosas optó por cruzar la frontera y convertir su agenda texana en escaparate político personal.
No fue una visita menor ni una reunión de trámite. La alcaldesa sostuvo encuentros con funcionarios clave del Departamento de Transporte de Texas, con el comisionado de Agricultura y con autoridades aduaneras estadounidenses. Es decir, montó una agenda de alto perfil internacional desde un gobierno municipal, justo cuando la Federación intenta contener el discurso de intervención, presión y sospecha proveniente del norte.
De acuerdo con trascendidos periodísticos en Estados Unidos, el gobernador Américo Villarreal ha quedado colocado en el centro de la conversación sobre la tensión entre autoridades mexicanas y estadounidenses. En ese contexto, la jugada de Carmen Lilia no solo incomodó en Palacio Nacional: también habría generado molestia en el propio gobierno estatal, porque manda una señal de desalineación, protagonismo e imprudencia en un momento particularmente delicado para Tamaulipas.
La lectura en la cúpula morenista es dura: mientras la presidenta Sheinbaum sostiene un discurso de soberanía frente a Washington, una alcaldesa fronteriza de Morena aparece presumiendo interlocución propia con autoridades estadounidenses. Mientras el gobernador intenta administrar una coyuntura compleja, la alcaldesa se mueve como si tuviera política exterior propia.
El mensaje fue pésimo. No solo por la fotografía, sino por el fondo: una presidenta municipal actuando por encima del contexto nacional, buscando reflectores en Texas y enviando una señal contradictoria al proyecto político que dice representar.
En Morena saben que las formas también son fondo. Y esta vez, Carmen Lilia no solo se salió del guion: pareció escribir uno propio, justo cuando en Palacio Nacional lo que menos toleran es la indisciplina disfrazada de protagonismo.

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